¿Qué es más saludable: el requesón o el yogur? La ciencia ya tiene una respuesta


Dos alimentos populares bajo la lupa nutricional


Redacción Mundo de la Salud

Entre los alimentos más frecuentes en los refrigeradores de quienes buscan cuidar su dieta, dos productos siempre destacan: el requesón (o Hüttenkäse) y el yogur. Ambos se consideran opciones prácticas, versátiles y alineadas con un estilo de vida equilibrado. Pero cuando se trata de escoger cuál es más saludable, la respuesta no siempre es evidente. Por ello, un análisis nutricional reciente —publicado por medios especializados en Alemania— comparó de manera directa el valor nutricional de ambos lácteos, concluyendo que, aunque comparten similitudes importantes, presentan diferencias que pueden influir en la elección según las necesidades individuales.

Los expertos en nutrición consultados para este estudio señalan que tanto el requesón como el yogur contienen cantidades muy similares de calcio, potasio y vitamina B12, micronutrientes esenciales para la salud ósea, muscular y metabólica. No obstante, la composición proteica, el contenido de grasa y el impacto en la saciedad marcan las principales diferencias.

Requesón: una opción rica en proteínas y aliada de la saciedad

El requesón ha ganado popularidad en los últimos años gracias a su perfil proteico. Su aporte de proteínas de alta calidad lo convierte en un alimento ideal para quienes buscan aumentar la ingesta proteica sin recurrir a suplementos industriales. Estas proteínas se absorben lentamente, lo que contribuye a una mayor sensación de saciedad tras su consumo.

Este alimento también suele tener un contenido reducido de grasa —dependiendo de la marca y la presentación—, lo cual lo hace atractivo para quienes buscan reducir la densidad calórica sin comprometer la calidad nutricional. Para personas que siguen dietas deportivas, planes de control de peso o alimentación orientada a retención de masa muscular, el requesón se convierte en una opción estratégica.

Además, su textura granulada y su sabor neutro ofrecen versatilidad en la cocina: puede incluirse en preparaciones dulces, saladas, mezclarse con frutas, acompañar ensaladas o funcionar como sustituto de cremas más calóricas.

Yogur: fermentación, probióticos y un aporte equilibrado

El yogur —en sus variantes naturales sin azúcar— es uno de los alimentos fermentados más valorados por su beneficio directo sobre la microbiota intestinal. Al contener microorganismos vivos como Lactobacillus o Bifidobacterium, contribuye al equilibrio bacteriano del intestino, favorece la digestión, mejora la absorción de nutrientes y fortalece el sistema inmunológico.

Aunque su contenido en calcio, potasio y vitamina B12 es similar al del requesón, su perfil nutricional varía según el tipo: entero, descremado, griego o enriquecido con proteínas. El yogur normal tiene un nivel moderado de proteínas, mientras que el griego, tras un proceso de filtrado más intenso, puede rivalizar con el requesón en este aspecto.

Su textura cremosa y sabor suave lo convierten en un alimento ideal para desayunos, meriendas o postres saludables, especialmente si se consume sin azúcares añadidos. Sin embargo, algunos productos comerciales contienen endulzantes, aromatizantes y espesantes que modifican su perfil nutricional. De ahí que los especialistas insistan en elegir opciones lo más naturales posible.

¿Qué dicen los expertos? Un empate técnico con matices

De acuerdo con la evaluación nutricional que sustenta el artículo original, ni el requesón ni el yogur pueden considerarse superiores de forma absoluta. Ambos aportan nutrientes esenciales y pueden formar parte de una dieta variada y equilibrada. No obstante, las preferencias personales y los objetivos individuales pueden inclinar la balanza hacia uno u otro.

Quienes necesitan un aporte elevado de proteínas y desean controlar la saciedad pueden beneficiarse más del requesón. Por otro lado, quienes buscan mejorar su salud digestiva, fortalecer la microbiota y obtener una textura suave y fácil de combinar podrían inclinarse por el yogur natural.

Los nutricionistas coinciden en que la clave no está en elegir uno y descartar el otro, sino en integrarlos de forma complementaria dentro de una alimentación diversificada. En ambos casos —y especialmente en el yogur— es crucial verificar la etiqueta nutricional para evitar productos con azúcares añadidos, aditivos innecesarios o grasas saturadas ocultas.

¿Cuál debería elegir cada persona?

  • Personas con requerimientos proteicos mayores, como deportistas o quienes desean aumentar masa muscular: requesón.
  • Personas con molestias digestivas o que buscan fortalecer su microbiota: yogur natural o yogur griego sin azúcar.
  • Dietas bajas en calorías: ambas opciones sirven, siempre que se elijan versiones descremadas o bajas en grasa.
  • Dietas altas en calcio: ambos alimentos cumplen con el objetivo en cantidades similares.

En términos generales, y según indican los nutricionistas, la inclusión de ambos resulta recomendable, siempre que se consuman en su forma más natural y con moderación.


Referencias

Hostinec Pod Lipný – “Was ist gesünder: Hüttenkäse oder Joghurt? Ernährungswissenschaftler haben eine klare Antwort gegeben”.
Fuentes consultadas en divulgación nutricional europea y alemana citadas en el artículo original.