Un triunfo silencioso que confirma el valor del cacao de origen
Redacción Cocinar es Vida
La semana pasada, una noticia que pasó casi desapercibida en medio del ruido informativo volvió a poner el nombre de Venezuela en lo más alto de la gastronomía mundial: cuatro premios internacionales fueron otorgados a cacaos venezolanos en el prestigioso Salón del Chocolate de París, uno de los eventos más influyentes del mundo en la industria chocolatera. El reconocimiento, reportado por El Nacional, confirma lo que hace años saben chocolateros, productores y especialistas: el cacao venezolano —especialmente el de origen fino y de aroma— sigue siendo una referencia global por su calidad, complejidad sensorial y diversidad genética.
Este logro no solo celebra la excelencia del producto final, sino también el trabajo de las comunidades agrícolas, los productores artesanales y los chocolateros que han mantenido viva una tradición que combina sabor, historia y cultura. El cacao venezolano continúa posicionándose como un tesoro gastronómico capaz de competir, e incluso superar, a productos reconocidos de otras regiones del mundo.
Un cacao con identidad: historia, territorio y sabor
El cacao venezolano es reconocido internacionalmente por su composición genética única, especialmente por la presencia de variedades criollas y trinitarias que se cultivan en regiones como Barlovento, Choroní, Río Caribe y Sur del Lago. Estas zonas, con microclimas particulares y suelos ricos en materia orgánica, permiten desarrollar granos con notas aromáticas que van desde frutos secos y flores hasta matices de frutas tropicales y especias.
La calidad del cacao no es casualidad: es el resultado de una larga tradición agrícola transmitida de generación en generación. La combinación entre conocimiento ancestral, técnicas artesanales y procesos de fermentación y secado muy cuidados ha permitido que los granos venezolanos destaquen en competiciones internacionales desde hace décadas.
En el Salón del Chocolate de París, los premios obtenidos reafirman esa reputación. Allí, expertos catadores evalúan aspectos como el aroma, la textura, el sabor residual, la complejidad de los matices y el equilibrio general del producto. Que Venezuela haya obtenido cuatro distinciones es muestra de una calidad sostenida a pesar de los desafíos económicos y logísticos que enfrenta el país.
Chocolate y territorio: una relación inseparable
El cacao venezolano no solo se distingue por su sabor, sino también por su fuerte vínculo cultural. En muchas regiones, el cultivo del cacao forma parte de la identidad local y alimenta redes de economía familiar que dependen de su producción. Para estas comunidades, los premios internacionales significan más que prestigio: representan una oportunidad para mejorar la comercialización, obtener precios más justos y reforzar modelos de agricultura sostenible.
El vínculo entre cacao y territorio también se expresa en la gastronomía. Venezuela ha visto crecer en los últimos años un movimiento de chocolateros artesanales que incorporan técnicas internacionales, pero mantienen el respeto por el origen y el perfil sensorial de cada grano. Estos maestros del chocolate han llevado barras y bombones venezolanos a mercados internacionales, donde se han convertido en productos gourmet de alta demanda.
Innovación y rescate: el renacer del cacao venezolano
Los reconocimientos obtenidos en París también evidencian un proceso de renovación dentro del sector cacaotero venezolano. En los últimos años, productores, cooperativas y marcas emergentes han apostado por:
- prácticas de agricultura sostenible
- fermentación controlada
- secado en estructuras especializadas
- trazabilidad total del grano
- inclusión de mujeres y jóvenes en la cadena de valor
Este impulso ha permitido revitalizar plantaciones antiguas, recuperar zonas productivas y promover el uso de clones criollos de alto valor aromático. La innovación ha sido clave para competir en mercados exigentes donde la calidad, la autenticidad y el origen certificado son factores determinantes.
Además, el creciente interés internacional por el chocolate bean-to-bar ha beneficiado a productores venezolanos que buscan posicionar su cacao como un producto de origen noble, elaborado con procesos transparentes y respetuosos del medioambiente.
Un reconocimiento que inspira a seguir cultivando excelencia
Los premios obtenidos en París llegan en un momento crucial para el sector cacaotero venezolano. En medio de dificultades económicas, escasez de insumos y desafíos comerciales, el reconocimiento actúa como una señal clara: la calidad del cacao venezolano no ha disminuido. Por el contrario, sigue siendo uno de los más apreciados del mundo.
Para la comunidad gastronómica, este éxito es motivo de orgullo. Para los productores, es una invitación a continuar con prácticas que preserven el origen y cuiden la biodiversidad. Y para los consumidores, es una oportunidad para redescubrir el valor del chocolate venezolano, apreciar su diversidad y reconocer el esfuerzo detrás de cada grano.
El cacao de Venezuela es más que un ingrediente. Es una historia viva, un patrimonio agrícola y un puente sensorial entre el campo y la mesa. Que París lo reconozca una vez más solo confirma lo evidente: el chocolate venezolano está hecho para conquistar el mundo.
Referencias
El Nacional – Reportaje sobre los premios obtenidos por cacaos venezolanos en el Salón del Chocolate de París (2025).
Asociaciones de productores de cacao – Información sobre variedades, origen y tradición.
Estudios sensoriales y gastronómicos – Contexto sobre perfiles aromáticos y procesos de fermentación.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.

