Cultura culinaria

Italia reúne recetas de tres continentes en un concurso de cocina

Por Redaccion · octubre 26, 2026

Una competición celebrada en Verona el 9 de octubre de 2026 reconoció propuestas de participantes de origen palestino, bangladesí y marroquí, combinando memoria familiar, diversidad gastronómica y cocina sostenible.


Redacción: Redacción Cocinar es Vida
Editor: Karem Díaz S.

La ciudad italiana de Verona acogió el 9 de octubre de 2026 una competición gastronómica en la que las recetas familiares, las tradiciones culinarias y las experiencias de personas migrantes fueron las protagonistas. El encuentro, organizado por la asociación Sapori da Ascoltare APS dentro del proyecto europeo Flavours of ChangeCup, reunió a 13 concursantes que presentaron preparaciones vinculadas con sus culturas de origen y con una manera sostenible de cocinar.

La convocatoria italiana reconoció a tres participantes: Nada Hamdan, de Palestina; Sorsoti Sarder, de Bangladesh; y Mina Chatouani, de Marruecos. Sus nombres fueron anunciados por la organización como ganadoras de la competición nacional, una de las etapas de un proyecto que contempla encuentros en cuatro países europeos y una final internacional en Alemania durante 2027.

La iniciativa parte de una idea concreta: una receta puede transmitir conocimientos gastronómicos que van mucho más allá de sus ingredientes. Las técnicas aprendidas en casa, las combinaciones de especias, la elección de productos de temporada y las formas de aprovechar los alimentos constituyen parte del patrimonio culinario que las personas conservan cuando se trasladan a otro país.

El concurso permitió convertir esos conocimientos en propuestas gastronómicas presentadas ante un jurado y otros participantes, ofreciendo una oportunidad para mostrar cocinas que no siempre encuentran espacio en los circuitos habituales de la restauración europea.

Palestina, Bangladesh y Marruecos entre las cocinas reconocidas

Las tres ganadoras representan tradiciones alimentarias con características propias, desarrolladas a partir de ingredientes, técnicas y costumbres muy diferentes.

La gastronomía palestina conserva un amplio repertorio de preparaciones familiares en las que aparecen cereales, legumbres, aceite de oliva, verduras y mezclas aromáticas. Platos como el musakhan, elaborado tradicionalmente con pollo, cebolla y sumac, muestran la importancia de combinar ingredientes cotidianos mediante técnicas que aportan una identidad reconocible.

En Bangladesh, el arroz ocupa un lugar fundamental en la alimentación y convive con preparaciones de pescado, verduras, legumbres y especias. Las técnicas de cocción y la elaboración de mezclas aromáticas permiten obtener platos con perfiles muy diferentes a partir de materias primas relativamente sencillas.

La cocina marroquí, por su parte, destaca por la utilización de especias, hierbas aromáticas, cereales y métodos de cocción prolongada. Preparaciones como los tajines muestran cómo un recipiente tradicional puede influir en la textura y en la integración de los sabores.

Estas referencias permiten comprender la diversidad cultural representada por las ganadoras, aunque la organización no ha publicado en su comunicado una relación detallada de los platos premiados, sus ingredientes ni sus procedimientos. Por ello, no corresponde atribuir a las participantes ninguna de estas recetas tradicionales como si hubieran sido sus propuestas concretas.

El reconocimiento de Verona se centró en el valor de las recetas como expresión cultural y en la capacidad de sus participantes para relacionar los conocimientos heredados con prácticas culinarias responsables.

La sostenibilidad comienza en la elección de los ingredientes

Una característica distintiva de Flavours of ChangeCup es que no plantea la sostenibilidad como una categoría separada del sabor. La organización invita a los participantes a demostrar que una preparación puede conservar su identidad gastronómica y, al mismo tiempo, utilizar ingredientes de temporada, accesibles y predominantemente vegetales.

El planteamiento también presta atención a la reducción del desperdicio alimentario y al aprovechamiento de los productos disponibles. Se trata de principios que forman parte de numerosas cocinas tradicionales, especialmente aquellas desarrolladas en hogares donde cocinar exigía administrar cuidadosamente los recursos.

En la gastronomía contemporánea, esta preocupación también aparece en los menús diseñados para reducir desperdicios y aprovechar ingredientes locales, una tendencia que busca integrar las decisiones ambientales dentro del trabajo cotidiano de los restaurantes.

El proyecto europeo propone aplicar esa lógica a recetas vinculadas con diferentes culturas. Una preparación tradicional puede adaptarse a los ingredientes disponibles en el país de residencia, siempre que el cocinero explique qué elementos conserva y cuáles modifica.

Este aspecto resulta especialmente relevante para las personas migrantes. Encontrar determinados productos fuera del territorio de origen puede ser difícil o costoso, lo que obliga a buscar sustituciones, modificar técnicas o reinterpretar platos familiares.

El concurso considera esas decisiones como parte del conocimiento culinario, en lugar de entenderlas necesariamente como una pérdida de autenticidad.

Una competición donde cada receta cuenta una historia

La convocatoria italiana se desarrolló bajo una premisa que relaciona directamente la cocina con la memoria personal. Los participantes fueron invitados a presentar recetas capaces de expresar aspectos de su cultura, sus experiencias y sus vínculos familiares.

Según el balance publicado por Flavours of ChangeCup, el encuentro reunió a casi 40 personas entre concursantes, integrantes del jurado, organizadores y colaboradores.

Durante la jornada, las preparaciones sirvieron para compartir recuerdos, conocimientos y experiencias. La organización destacó el ambiente de colaboración y apoyo entre los participantes, además de la diversidad de tradiciones representadas.

Esta dimensión cultural conecta con una cuestión que también afecta a la gastronomía contemporánea: cómo transmitir los conocimientos culinarios cuando cambian los hábitos de consumo y las formas de aprender a cocinar.

La importancia de conservar las recetas y los saberes heredados aparece en el debate sobre la influencia de las tendencias digitales sobre el patrimonio alimentario, donde la popularidad de determinadas preparaciones puede desplazar la atención de técnicas y sabores tradicionales.

En Verona, el proceso siguió una dirección diferente. El protagonismo correspondió a conocimientos transmitidos entre generaciones y a las historias personales que explican por qué una receta continúa preparándose lejos de su lugar de origen.

La cocina tradicional también puede generar nuevas oportunidades

Flavours of ChangeCup no se limita a organizar concursos gastronómicos. El proyecto busca reconocer las capacidades culinarias de personas con experiencia migratoria y favorecer su participación en actividades relacionadas con la alimentación y la hostelería.

La iniciativa contempla espacios de aprendizaje, intercambio profesional y contacto entre participantes, organizadores y personas vinculadas con el sector gastronómico.

Su planteamiento reconoce que cocinar implica conocimientos prácticos que pueden tener valor profesional. Preparar alimentos, seleccionar materias primas, controlar cocciones, combinar sabores y organizar el trabajo son competencias que también forman parte de la actividad de restaurantes y establecimientos de alimentación.

En ese sentido, una receta familiar puede funcionar como punto de partida para mostrar habilidades adquiridas fuera de la formación culinaria convencional.

La competición también plantea una relación entre tradición e innovación semejante a la que se observa en otras iniciativas gastronómicas europeas. En Italia, por ejemplo, la creación de una nueva receta inspirada en el legado de Pellegrino Artusi demostró cómo los ingredientes regionales y la participación colectiva pueden utilizarse para desarrollar preparaciones contemporáneas sin perder su referencia histórica.

En el caso de ChangeCup, esa reinterpretación adquiere otra dimensión: las recetas viajan con las personas y se adaptan a cocinas, mercados y productos diferentes.

Cuatro países europeos participan en el proyecto gastronómico

La competición forma parte de una iniciativa que contempla actividades nacionales en Alemania, Grecia, Italia y España.

El calendario incluye procesos de selección en cada país, mediante los cuales las mejores propuestas podrán avanzar hacia una final europea prevista para 2027 en Alemania.

La organización también anunció una convocatoria alemana en Fráncfort del Meno para el 26 de octubre de 2026, mientras que Grecia tiene programada una competición gastronómica para el 24 de noviembre.

El modelo permite que cada país presente recetas procedentes de diferentes culturas y que los participantes compartan sus conocimientos en un contexto internacional.

La propuesta no busca establecer una única definición de cocina sostenible. Reconoce que las tradiciones culinarias pueden ofrecer respuestas diferentes a preguntas semejantes: cómo aprovechar los ingredientes, reducir residuos, respetar los productos de temporada y mantener el sabor de las preparaciones.

También permite observar cómo una misma materia prima puede recibir tratamientos muy distintos según la cultura gastronómica. Las legumbres, por ejemplo, pueden convertirse en guisos, purés, rellenos o acompañamientos mediante técnicas desarrolladas durante generaciones.

Verona reconoce el valor gastronómico de las recetas familiares

El encuentro italiano contó con el apoyo del Ayuntamiento de Verona, la Accademia delle Professioni y distintas organizaciones locales, según informó Flavours of ChangeCup.

La participación de 13 concursantes y el reconocimiento de tres ganadoras permitieron concretar los objetivos del proyecto en una jornada gastronómica donde las preparaciones tradicionales ocuparon el centro de la actividad.

Para Nada Hamdan, Sorsoti Sarder y Mina Chatouani, el resultado supone un reconocimiento dentro de la competición italiana. La organización no precisó en su balance público la clasificación individual entre las tres ganadoras, por lo que deben considerarse participantes premiadas sin asignarles posiciones específicas.

La experiencia de Verona también permite distinguir dos formas de entender la cocina tradicional. Una consiste en conservar las recetas mediante su reproducción fiel; otra, en mantener sus conocimientos fundamentales mientras se adaptan a nuevas circunstancias.

Ambas pueden contribuir a preservar el patrimonio gastronómico, siempre que se reconozca el origen de las preparaciones y se diferencien las versiones tradicionales de las interpretaciones contemporáneas.

El siguiente paso del proyecto será continuar con las competiciones nacionales y reunir propuestas seleccionadas en la final europea de 2027. La experiencia italiana deja como resultado una muestra concreta de cómo las recetas familiares pueden convertirse en protagonistas de un encuentro gastronómico internacional.

Fuente referencial:
Flavours of ChangeCup – Resultados de la competición italiana de Verona, octubre de 2026