El chef Mauro Barreiro ganó el VII Concurso Internacional de Patatas Bravas con una propuesta creada en el Real Club Valderrama, por delante de recetas de Madrid y Albacete
Redacción: Redacción Cocinar es Vida
Editor: Eduardo Schmitz
Una de las tapas más reconocibles de la gastronomía española acaba de sumar una nueva versión ganadora. El chef Mauro Barreiro, del Real Club Valderrama de Sotogrande, en Cádiz, obtuvo el primer premio del VII Concurso Internacional de Elaboración de Patatas Bravas Palencia Brava 2026 con su propuesta denominada Bravas Colorás.
La gran final reunió el 28 de septiembre en Palencia a 18 propuestas seleccionadas y convirtió nuevamente una preparación aparentemente sencilla —patata y salsa— en terreno para demostrar técnica, identidad regional y creatividad culinaria. El certamen confirmó como segundo clasificado a José Luis Martínez Mora, de Taberna y Media, en Madrid, con Bravas Tradición, mientras Javier García Albuger, del Asador de la Concepción de Albacete, obtuvo el tercer puesto con VRAVAS del Asador.
El resultado llega pocas semanas después de que Cocinar es Vida repasara siete maneras de preparar papas fritas, incluida una versión de papas bravas. El concurso de Palencia muestra hasta qué punto esa base popular admite interpretaciones profesionales muy diferentes sin perder su identidad como tapa.
Bravas Colorás lleva una receta gaditana al primer puesto
Mauro Barreiro presentó las Bravas Colorás en representación del Real Club Valderrama, situado en Sotogrande. La organización oficial del concurso confirmó su victoria y anunció además que la preparación podrá degustarse desde noviembre en The Rock Hotel Gibraltar, extendiendo la presencia de la receta más allá del establecimiento donde fue desarrollada.
El nombre de la propuesta remite deliberadamente a Andalucía y a una identidad culinaria vinculada con Cádiz. La información publicada por el certamen no proporciona una ficha técnica completa con cantidades y procedimiento de las Bravas Colorás, por lo que no sería correcto reconstruir la receta a partir de su apariencia o de los ingredientes habituales de otras patatas bravas.
Lo que sí permite observar el concurso es la enorme diversidad que cabe dentro de este plato. Entre las 18 propuestas finalistas aparecieron interpretaciones denominadas Brava Granastur, Buey Bravo, Korokke a Fuego, Bravas Foodverzo, Bravuconas y Bravas de montaña, además de versiones que conservaron referencias más explícitas a la tradición.
La papa posee precisamente esa capacidad para cambiar de textura y acompañamiento según la técnica aplicada. Cocinar es Vida también ha explorado cómo las papas pueden acompañar preparaciones de cocción lenta y carnes desmenuzadas, una muestra de la amplitud culinaria de un ingrediente que puede funcionar como protagonista o guarnición.
La final enfrentó 18 interpretaciones de una misma tapa
El VII Concurso Internacional de Patatas Bravas se celebró en el Hotel Rey Sancho de Palencia con un showcooking abierto al público. La final también fue transmitida en línea y reunió a cocineros procedentes de diferentes regiones de España junto con propuestas vinculadas al extranjero.
El jurado profesional estuvo integrado por perfiles procedentes de la restauración y la comunicación gastronómica. Entre ellos figuraron Alvar Hinojal, del restaurante Alquimia-Laboratorio de Valladolid; Elena Lucas, del restaurante La Lobita de Soria; Javier Alfaro, ganador de la edición de 2025; Ana Belén Toribio; Begoña Tormo; Mar Romero y Rafael Antonín.
El primer premio para Barreiro incluyó 1.500 euros en efectivo, además de productos y otros reconocimientos aportados por los patrocinadores. José Luis Martínez Mora recibió el segundo premio y Javier García Albuger completó el podio.
El concurso distribuyó además reconocimientos específicos que permiten entender qué se evalúa más allá de determinar un único ganador. La Caverna, de Málaga, con el chef Pachu Barrera y sus Bravas Andaluzas, obtuvo el Premio Especial a la Innovación. Taberna y Media consiguió también el Premio Especial a la Estética por Bravas Tradición.
El jurado popular eligió una propuesta diferente
La valoración profesional no fue la única presente en Palencia. Foodverzo, de Zaragoza, dirigido por el chef Luigi Rubertone, recibió la Mención Especial del Jurado Popular con sus Bravas Foodverzo.
Velarde 13, de Madrid, obtuvo por su parte la Mención Especial del Jurado Profesional gracias a la propuesta Bravuconas, mientras KYOMU Resort, representado por Javier Bartolomé, recibió el Premio Especial Alimentos de Palencia por sus Bravas de montaña by ky&ko.
La existencia de premios separados para innovación, estética y valoración popular resulta significativa en un plato tan asociado con bares y consumo informal. Una preparación puede destacar por su ejecución técnica y otra conectar mejor con el gusto del público, mientras una tercera puede diferenciarse por presentación o creatividad.
Ese equilibrio entre técnica y sencillez aparece continuamente en la cocina cotidiana. Incluso una salsa basada en ingredientes comunes cambia de manera importante según el tratamiento de sus componentes, como ocurre con el tomate frito preparado mediante un sofrito lento para equilibrar su acidez.
La textura de la patata sigue siendo decisiva
Aunque las recetas presentadas en una competición pueden incorporar salsas y acabados muy diferentes, la patata continúa siendo la estructura central del plato. Una buena brava necesita soportar la salsa sin perder inmediatamente el contraste entre una superficie dorada y un interior tierno.
El control de la humedad es fundamental durante la fritura. Después de cortar y, cuando corresponda, lavar las patatas, deben secarse cuidadosamente antes de introducirlas en el aceite. El agua superficial dificulta el dorado y aumenta las salpicaduras.
La doble cocción es una de las técnicas utilizadas para separar dos objetivos. Una primera fritura a temperatura moderada cocina progresivamente el interior; una segunda exposición a aceite más caliente favorece el dorado y una superficie más crujiente. El grosor y tamaño uniforme de las piezas ayudan además a que alcancen un punto semejante al mismo tiempo.
La salsa introduce otro desafío: debe aportar suficiente sabor sin convertir rápidamente la superficie de la patata en una masa blanda. Por ello, en muchas preparaciones resulta conveniente añadirla justo antes de servir o distribuirla de forma que parte de la patata conserve su textura.
El pimentón exige una cocción breve para evitar el amargor
Las versiones de salsa brava varían considerablemente. Pueden recurrir a tomate, pimentón, fondos, picantes y emulsiones en proporciones diferentes, y no existe una única fórmula que represente todas las bravas españolas.
Cuando se utiliza pimentón, una regla técnica importante consiste en evitar una exposición prolongada a temperaturas elevadas. El condimento puede liberar rápidamente sus aromas en la grasa caliente, pero si se quema desarrolla notas amargas que alteran toda la salsa.
La misma precaución aparece en otros platos tradicionales. Al preparar un refrito de ajo y pimentón para potenciar unas lentejas, el condimento se incorpora durante pocos segundos antes de añadir líquido o trasladar el sofrito al guiso.
El ajo requiere un cuidado semejante. Debe liberar aroma y adquirir, cuando la receta lo busca, un ligero dorado, pero un tostado excesivo produce sabores amargos difíciles de corregir posteriormente. En una salsa para bravas, donde existen pocos componentes principales, esos pequeños errores se vuelven especialmente perceptibles.
Una tapa nacida en las barras se convierte en competición
La organización de Palencia Brava sitúa la popularización de las patatas bravas en el Madrid de las décadas de 1950 y 1960, vinculada a establecimientos como La Casona y Casa Pellico, además de referencias posteriores que ayudaron a consolidar el nombre del plato.
Su expansión demuestra una característica habitual de la gastronomía popular: las recetas no permanecen necesariamente inmóviles. Una preparación puede conservar una idea reconocible mientras restaurantes de diferentes territorios modifican cortes, frituras, intensidad del picante, composición de las salsas y presentación.
Las bravas funcionan especialmente bien en ese proceso porque parten de ingredientes accesibles y de una estructura fácil de reconocer. La innovación se concentra entonces en la técnica y en la construcción del sabor, no en ocultar el ingrediente principal.
El propio uso del ajo permite comprobar cómo una materia prima cotidiana puede cambiar radicalmente mediante la técnica. En otra preparación, una cocción lenta transforma el ajo en una crema de sabor más dulce y textura untuosa, muy distinta del carácter que adquiere cuando se fríe rápidamente para construir una salsa.
Las Bravas Colorás llegarán a Gibraltar en noviembre
El recorrido de la propuesta ganadora no terminará con el trofeo. La organización de Una de Bravas anunció que las Bravas Colorás estarán disponibles desde noviembre en The Rock Hotel Gibraltar.
La incorporación de la receta a otro establecimiento proporciona al plato una continuidad poco habitual después de un concurso gastronómico. También amplía su exposición fuera de Palencia y de Sotogrande, donde Barreiro ejerce su trabajo en el Real Club Valderrama.
La edición de 2026 muestra además que la competición no persigue uniformar la tapa. El podio, los premios especiales y las menciones reconocieron interpretaciones distintas procedentes de Cádiz, Madrid, Albacete, Málaga, Zaragoza y Palencia.
Para quien prepara bravas en casa, la principal enseñanza técnica permanece en la base: elegir patatas en buen estado, realizar cortes uniformes, controlar humedad y temperatura, evitar quemar ajo o pimentón y añadir la salsa en el momento adecuado. La receta ganadora de Mauro Barreiro pertenece a su autor y no ha sido publicada por la organización con cantidades suficientes para reproducirla fielmente; lo verificable es que sus Bravas Colorás fueron las elegidas como primer premio entre las 18 propuestas que llegaron a la final de Palencia Brava 2026.
Fuentes referenciales:
Una de Bravas – Palencia Brava
Europa Press

