Un ranking gastronómico reúne recetas de Perú, Chile, Estados Unidos e Italia que aprovechan este queso en mariscos, pastas, frituras, pizza y huevos
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
El queso parmesano es el hilo conductor de ocho preparaciones procedentes de cuatro países que sobresalen por maneras muy distintas de utilizarlo. La selección comprende desde conchas marinas gratinadas en Perú y Chile hasta pasta, frituras, pizza rellena y una frittata de la tradición italiana.
Los platos aparecen en una clasificación elaborada por la guía culinaria TasteAtlas a partir de las valoraciones de su comunidad. La plataforma contabilizó 1.026.063 votos y consideró legítimos 678.656 después de aplicar filtros destinados a reconocer usuarios reales, reducir sesgos localistas y excluir valoraciones automatizadas.
La lista no pretende establecer una conclusión definitiva sobre cuáles son las mejores recetas. Su interés reside en mostrar cómo el sabor intenso, la textura granulada y la capacidad de fundirse y dorarse permiten que el parmigiano reggiano cumpla funciones diferentes dentro de una preparación.
Conchitas y machas gratinadas: el parmesano llega al mar
Las conchitas a la parmesana encabezan la selección. Esta preparación peruana combina 12 vieiras en sus valvas con 100 gramos de manteca, una cucharada de salsa inglesa, el jugo de dos limas, 150 gramos de parmesano rallado, sal y pimienta.
Después de limpiar y secar las vieiras, se distribuyen sobre una asadera y se cubren con pequeñas porciones de manteca, salsa inglesa, lima y queso. Se llevan a un horno fuerte hasta que la superficie burbujee y adquiera color, procurando retirarlas antes de que el marisco pierda su jugosidad. El proceso completo requiere alrededor de 20 minutos.
Chile aporta las machas a la parmesana, elaboradas con 24 machas en media valva, 100 gramos de manteca, 100 mililitros de vino blanco seco y 150 gramos de queso rallado. El montaje es directo: cada pieza recibe manteca, una pequeña cantidad de vino, sal, pimienta y parmesano antes de gratinarse.
En ambas recetas, el calor debe ser intenso y breve. La finalidad es dorar el queso sin prolongar innecesariamente la cocción de los moluscos. Esta atención al tiempo también resulta decisiva en otras preparaciones gratinadas con pasta y queso, donde el exceso de horno puede secar el relleno.
Chicken parmigiana y ravioles fritos desde Estados Unidos
La chicken parmigiana estadounidense utiliza dos pechugas cortadas en filetes, huevo, pan rallado, salsa de tomate, mozzarella y parmesano. El pollo se condimenta, se pasa por huevo y pan rallado y se fríe hasta dorar. Después se cubre con la salsa y los dos quesos para terminar la cocción en el horno.
La receta puede servirse sola o acompañada con pasta. Para obtener piezas de grosor uniforme, controlar la cocción y evitar que el empanado se desprenda, también pueden aplicarse las recomendaciones incluidas en estas formas de cocinar pechuga de pollo jugosa y segura.
Los toasted ravioli, asociados especialmente con la cocina estadounidense, ocupan otra posición en el listado. Aunque su nombre alude al tostado, tradicionalmente se preparan empanando ravioles rellenos y friéndolos en aceite a unos 180 grados Celsius. Al salir, se escurren, se espolvorean con parmesano y se sirven con salsa marinara.
Para cuatro porciones se pueden utilizar 500 gramos de ravioles frescos, dos huevos, 100 gramos de pan rallado, 100 gramos de parmesano y medio litro de salsa. El plato comparte con los pancakes salados de cebolla y queso la posibilidad de transformar una masa sencilla mediante un relleno o acompañamiento de sabor intenso.
Pallotte cacio e uova: una receta italiana de aprovechamiento
Las pallotte cacio e uova convierten pan duro, queso y huevo en pequeñas bolas que primero se fríen y luego terminan de cocinarse en salsa de tomate. Para prepararlas se mezclan 200 gramos de pan desmenuzado con 100 gramos de parmesano, dos huevos, perejil, sal y pimienta.
La masa debe quedar lo suficientemente firme para formar piezas de tres o cuatro centímetros. Después de freírlas, se incorporan durante unos diez minutos a una salsa de tomate preparada con ajo y morrón. Este último paso permite que absorban sabor y adquieran una textura más tierna.
La receta representa una cocina doméstica basada en aprovechar ingredientes disponibles. El parmesano no se limita aquí a cubrir o terminar el plato: forma parte de la estructura de cada bola junto con el huevo y el pan.
Fettuccine alfredo con manteca, queso y agua de cocción
Los fettuccine alfredo de la selección se preparan con 400 gramos de pasta seca, 120 gramos de manteca y la misma cantidad de parmesano. La versión propuesta prescinde de la crema: la consistencia se obtiene al mezclar la pasta caliente con manteca, queso y una pequeña cantidad de su agua de cocción.
Los fettuccine deben retirarse cuando estén al dente y parte del agua se reserva antes de escurrirlos. El parmesano se incorpora fuera del fuego mientras se remueve con energía. El líquido se añade gradualmente, solo hasta producir una emulsión sedosa y evitar una salsa acuosa.
La técnica confirma que la textura depende de la temperatura, el movimiento y las proporciones, no únicamente de sumar grasa. Quienes deseen explorar otras combinaciones pueden consultar esta selección de recetas que muestran la versatilidad de la pasta.
Pizzolo: dos discos de masa con un relleno sabroso
El pizzolo italiano se construye con dos discos de masa que encierran parmesano, orégano y, de manera opcional, salame o jamón cocido. Para la masa se combinan 500 gramos de harina, 10 gramos de levadura fresca, 300 mililitros de agua tibia, 30 mililitros de aceite de oliva y 10 gramos de sal.
Después de amasar y dejar fermentar durante una hora, la preparación se divide en dos bollos. El primer disco se coloca sobre una placa aceitada, se pincela con aceite y recibe el queso, el orégano y el relleno elegido. Se cubre con el segundo disco, se sellan los bordes y se hornea a 220 grados Celsius durante unos 20 minutos.
No conviene recargar el interior, porque un volumen excesivo o un relleno demasiado húmedo dificulta la cocción de la masa y debilita el sellado. La capa exterior de parmesano aporta una terminación dorada y aromática.
Frittata al formaggio para una preparación rápida
La última propuesta es la frittata al formaggio, una receta italiana que combina seis huevos con 80 gramos de parmesano y, opcionalmente, 50 gramos de emmental. Los huevos se baten, se condimentan y se mezclan con los quesos antes de verterlos en una sartén antiadherente con manteca.
La cocción comienza a fuego bajo para que los bordes se fijen sin quemarse. Cuando el centro está casi cuajado, la sartén se lleva al grill o al horno para dorar la superficie. Puede servirse caliente, tibia o fría, lo que la convierte en una alternativa adaptable a distintas comidas.
Cómo utilizar el parmesano sin ocultar los demás sabores
Las ocho recetas asignan al queso una función concreta. En las conchitas y las machas forma una cubierta gratinada; en el pollo y los ravioles complementa el empanado y la salsa; en las pallotte ayuda a unir la masa; y en los fettuccine participa directamente en la emulsión.
En el pizzolo sazona tanto el interior como la superficie, mientras que en la frittata se integra con el huevo. Debido a su intensidad y contenido de sal, conviene probar cada mezcla antes de rectificar el condimento y ajustar la cantidad según los demás ingredientes.
Fuente referencial:
Infobae — Ocho platos con queso parmesano destacados en un ranking internacional

