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Hoy cocinamos

Calabaza y garbanzos especiados al horno

Edición del

Una receta sencilla que combina el dulzor natural de la calabaza con el carácter de las especias y la textura de los garbanzos tostados.

Porciones: 4 personas
Tiempo total: 45 minutos
Dificultad: fácil

Ingredientes

  • 700 g de calabaza limpia
  • 400 g de garbanzos cocidos y escurridos
  • 1 cebolla roja mediana
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • ½ cucharadita de comino molido
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • 150 g de yogur natural sin azúcar
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado

Preparación paso a paso

  1. Precalienta el horno a 210 °C, con calor superior e inferior.
  2. Corta la calabaza en cubos de unos 2–3 centímetros y la cebolla en gajos.
  3. Enjuaga y escurre los garbanzos. Sécalos cuidadosamente con papel de cocina.
  4. Mezcla la calabaza, la cebolla y los garbanzos con el aceite, el pimentón, el comino, la sal y la pimienta.
  5. Distribuye los ingredientes en una bandeja amplia, procurando que no queden amontonados.
  6. Hornea durante 30–35 minutos, removiendo a mitad de cocción, hasta que la calabaza esté tierna y los bordes comiencen a dorarse.
  7. Mientras tanto, mezcla el yogur con el zumo de limón y el ajo rallado. Ajusta la sal.
  8. Retira la bandeja del horno y termina con perejil fresco.

Consejos de cocción

La clave es distribuir las verduras en una sola capa. Si utilizas una bandeja pequeña, divide la preparación en dos para favorecer el dorado.

Errores que debes evitar

  • Introducir garbanzos demasiado húmedos.
  • Cortar la calabaza en tamaños muy diferentes.
  • Utilizar una temperatura demasiado baja.
  • Añadir la salsa antes de hornear.

Variante

Para una versión sin lácteos, sustituye el yogur por una alternativa vegetal natural sin azúcar. También puedes incorporar semillas de calabaza tostadas al finalizar.

Cómo servir

Presenta las verduras calientes en una fuente y acompaña con la salsa fría. Puede servirse como plato principal ligero o como guarnición.

Consejo final

Si buscas un contraste más intenso, añade unas gotas adicionales de limón justo antes de llevar el plato a la mesa.

Contenido conservado de los bloques editoriales de Cocinar es Vida.

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